CHALET EN MIÑO

Esta vivienda unifamiliar está situada a 6 km de la playa de miño. Un espacio natural con terreno propio que se ha convertido en un oasis de descanso y desconexión para quienes disfrutan de ella.

La casa se construyó como una segunda vivienda, pero resultando tan funcional y práctica como si fuese de uso diario

La división de la casa se puede adaptar a quién viva en ella, actualmente la vivienda consta de dos dormitorios, uno principal que es una suit con baño propio y otra habitación también con baño individual.

La estructura de la casa está pensada para poder tabicar en cualquier momento y convertirla en una vivienda con 3 habitaciones.

Los materiales con los que se construyó este chalet son de alta calidad, también la estructura de la casa, su aislamiento, la carpintería, todo está muy cuidado, desde los materiales más básicos con los que se hicieron los cimientos de la casa hasta el último detalle de decoración.

El suelo es una piedra natural llamada KOTABLUE, una piedra de la india con una tonalidad gris verdosa que hace que el suelo luzca de un modo muy original.

La madera empleada en toda la casa, vigas, puertas etc es pinotea, madera maciza con más de 100 años de antigüedad.

Como la revista AD España la define: A pocos kilómetros de La Coruña, un loft de espíritu cosmopolita reúne lo mejor de cada casa: piedra de la India, vintage holandés, danés, francés, y toques gallegos. Naciones unidas en buena armonía.

Uno de las conceptos más importantes a la hora de diseñar la casa fueron los espacios amplios y diáfanos donde la luz natural es siempre protagonista, acompañada de puntos de luz artificial que cuando cae la noche convierten el espacio en un lugar cálido y acogedor.

Trabajamos con carpinteros y herreros locales para poder controlar al máximo los detalles y diseñar piezas exclusivas como las puertas de hierro de paso a las habitaciones, los tiradores de los armarios, la mesa de comedor de hierro y madera reciclada o los muebles de los baños”

Las piezas vintage de los años 50 y 60, danesas, holandesas, francesas de estética racionalista y carácter utilitario son las protagonistas indiscutibles de esta vivienda. Para dar con ellas no tuvieron que recorrer media Europa, solo hacer unos pocos kilómetros hasta Mondáriz donde en el pequeño anticuario local La Victoriana de Mondariz encontraron todo lo que necesitaban.

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